Sentada en la rama más alta del árbol que era capaz de soportar su peso.Apuntaba con su arma a su presa sin que ésta lo detectara. Tensó la cuerda y soltó la flecha, a continuación un silbido, un chasquido y un galope frenético. Había fallado de nuevo.
En el mismo bosque, a una legua de distancia otro cazador erraba también su tiro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario