La verdad es que Naruto (persnaje, no serie) tiene cosas en las que me recuerda demasiado a mí misma:
- Torpe, sobre todo al principio. Liarlas pardas por ser en exceso impetuoso. Eso sí, todo con la mejor de las intenciones.
- Cabezota empedernido. Da lo mismo si todo el mundo te dice que no, si cree que sí, es que sí, motivo por el cual a veces somos bastante cansinos.
- Alergia a rendirnos. Siempre se puede pelear más de lo que lo has hecho ya. Nunca hay límites. Duele, escuece, pero todo pasa.
- Vivir en las nubes más tiempo del necesario y no darnos cuenta de cosas que son evidentes, pero nuestro mundo imaginario es maravilloso :).
- Y bocazas, somos muy bocazas.
Esta entrada viene a cuento la siguiente imagen, puedo jurar que me llegó al alma. Las cosas se hacen por algo, no se puede borrar nada . Seguir adelante con tus ideales y nunca rendirse.
Se reirán, nos pondrán todas las trabas posibles, y sufriremos, pero lo conseguiremos TODO.
Debo aclarar que siempre he estado enamorada de Sasuke porque los callados y misteriosos tienen su morbo ;P, pero al final me ha pasado como a innumerables personajes de la serie: me siento identificada con el en algunos aspectos y realmente motiva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario